Un consultor friki y una costurera bailarina viajando juntos…¡¡lo que hay que ver!!
Se ofrece gemelomalvado como chofer de fin de semana, incluye labores de técnico de sonido y lo que se precie. Precios razonables. Razón: locura.
Ella leyó el cartel y me contrató…
La costurera bailarina me recordó a cenicienta, había pasado toda la semana encerrada entre tachuelas, hilo y agujas. Triste en su infierno personal. Esperando ese momento que se imaginaba una y otra vez mientras lanzaba puntada tras puntada…
Dígame señorita, ¿Dónde vamos?…
A follos, tengo una despedida de soltera. Ah!, te harás cargo del sonido…
Encima de un camión, entre confeti y cerveza, cambiaba de CD a Ipod y de Ipod a CD intentando que pareciera que sabía que hacía mientras miraba bailar a esos bombachos morados que escondían unos botines nike… dos contra el mundo.
Bastón en el suelo y…
Me miraban de reojo por el espejo mientras se daban una sombra oscura. Yo tenía en la memoria un mapa de cómo llegar pero lo de cambiarse en el coche había manchado mi cerebro de curvas, piernas y ganchos para el pelo…
Llegamos, aparcamos, esperamos, cenamos, seguimos esperando…
Me enseña su entrada por favor…
Sí, sí. Es esto…
Al final, aunque mal situado, la vi bailar, no como lo había hecho en follos no. Esta vez era ella, segura, confiada, perfecta. Sentado en aquella silla de plástico observe que esta cenicienta, costurera y bailarina, ya no estaba triste, no esperaba a ningún príncipe azul, ni siquiera lo necesitaba… porque ella es una reina.
Ya no ofrezco mis servicios…ahora tengo trabajo fijo.
Moraleja de esta historia surrealista: Me encanta verte bailar.